
La intención del proyecto es acercar el autismo a los niños y niñas y romper el estigma social que tienen las personas con TEA gravemente afectadas. Para conseguirlo se ha diseñado un programa de actividades que puedan realizar grupos reducidos de niños y niñas de entre 10 y 12 años acompañando a las personas con TEA gravemente afectadas. Las actividades se desarrollarán en la zona de impacto donde vive un grupo de personas con TEA, discapacidad intelectual asociada y graves trastornos de conducta, para que interactúen los escolares y, a la vez, puedan conocer el día a día de este colectivo, mostrando que a pesar de tener TEA y DI asociada, tienen un sitio en la sociedad.
Con este proyecto queremos visibilizar a las personas con autismo gravemente afectadas. Las personas con grandes discapacidades a menudo quedan apartadas de muchos ámbitos de la sociedad: no tienen un trabajo habitual, no viven en una vivienda como las de todos, no establecen relaciones sociales fuera de su círculo familiar más íntimo y muchas veces son invisibles para el conjunto de la ciudadanía.
Son personas que viven en residencias especializadas, en la mayoría de casos son personas con un grado de discapacidad superior al 85%, con algunos problemas de movilidad y con un envejecimiento y deterioro cognitivo en ocasiones prematuro, respecto a la población neurotípica.
Este hecho hace que en su día a día participen poco de las actividades y eventos sociales que se llevan a cabo en un municipio en el que residan y que, poco a poco, se vaya reduciendo su círculo de personas conocidas y contactos.
La necesidad que se detecta por parte de la Fundación es poder posicionar a estas personas dentro de la sociedad en el lugar que les corresponde como cualquier otro ciudadano sin TEA ni discapacidad intelectual.
Al mismo tiempo, los niños y niñas tienen la capacidad de absorber nuevos retos y conocimientos de forma sorprendente y son ellos los que tendrán contacto directo en este proyecto con las personas con autismo gravemente afectadas. De esta forma descubrirán una realidad nueva para ellos, que al principio los sacudirá pero después serán capaces de aceptar a las personas tal y como son y establecer vínculos afectivos con ellos. así, serán los niños y niñas que comparten su tiempo con las personas con TEA y discapacidad intelectual asociada quienes explicaran en su casa cómo son estas personas y serán ellos los que harán caer las barreras y los mitos que a veces nos impone la sociedad.
Este proyecto también tiene la cofinanciación de la Fundación ONCE.
